En diciembre de 1980, me encontraba destinado en la base aérea de RAF Woodbridge, en Suffolk, Inglaterra.
Era una instalación utilizada por la Fuerza Aérea de Estados Unidos, y aquella noche todo parecía transcurrir con normalidad.
Hasta que comenzaron a aparecer unas luces extrañas en el bosque.
Eran aproximadamente las tres de la madrugada del 27 de diciembre cuando dos policías militares observaron luces cerca de la entrada trasera de la base.
Pensamos que podía haberse estrellado algún avión, así que recibimos autorización para salir y comprobar qué estaba ocurriendo.
Nos adentramos en el bosque.
Lo que encontramos ahí no parecía un avión.
Los militares describieron un objeto luminoso de apariencia metálica y forma triangular, de unos dos o tres metros de ancho y aproximadamente dos metros de altura.
Tenía una luz roja en la parte superior y varias luces azules debajo.
El objeto parecía estar flotando o apoyado sobre algún tipo de estructura.
Cuando intentamos acercarnos, comenzó a desplazarse entre los árboles y desapareció.
Al día siguiente encontramos tres marcas en el suelo en el lugar donde supuestamente había estado el objeto.
También se realizaron mediciones de radiación en la zona y se registraron algunos valores superiores en las proximidades de esas marcas, aunque posteriormente no quedó establecido que tuvieran relación con el supuesto objeto.
Pero la historia no terminó esa noche.
Dos días después, durante la madrugada del 29 de diciembre, varios militares volvimos a observar luces extrañas en el bosque y en el cielo.
Entre ellas había objetos que parecían estrellas, pero que se movían rápidamente y realizaban movimientos aparentemente bruscos.
Uno de ellos permaneció visible durante más de una hora.
Yo era el teniente coronel Charles Halt, subcomandante de la base, y decidí documentar lo que habíamos observado.
El 13 de enero de 1981 redacté un memorándum para el Ministerio de Defensa británico titulado simplemente “Unexplained Lights”, luces inexplicables.
El documento era oficial y describía los acontecimientos ocurridos durante aquellas noches.
Con el tiempo, el caso comenzó a hacerse público y terminó convirtiéndose en uno de los incidentes OVNI más conocidos del Reino Unido.
Lo extraño es que el propio Ministerio de Defensa británico no encontró motivos para considerarlo una amenaza para la seguridad nacional.
Los documentos oficiales tampoco muestran evidencia de que los radares militares hubieran detectado una aeronave desconocida durante el incidente.
Existen diferentes explicaciones.
Algunos investigadores creen que las luces pudieron confundirse con un faro cercano, estrellas u otros fenómenos convencionales.
Otros consideran que los testimonios de los militares y las marcas encontradas en el suelo hacen que el caso sea mucho más difícil de explicar.
Lo cierto es que nunca se demostró que aquel objeto fuera una nave extraterrestre.
Pero tampoco se consiguió establecer con certeza qué fue exactamente lo que vimos aquella noche.
Y quizá esa sea la parte más interesante del caso.
Porque no ocurrió en algún lugar remoto ni fue contado únicamente por alguien que aseguró haber visto luces en el cielo.
Ocurrió junto a una base militar, fue presenciado por personal de la Fuerza Aérea estadounidense y terminó siendo documentado en un informe oficial que hoy forma parte de los archivos británicos.
Más de cuatro décadas después, el incidente de Rendlesham Forest continúa sin una explicación definitiva.




