El Mamut de Tultepec

INTERPRETACIONES

En la zona norte de la Cuenca de México se han realizado varias exploraciones de osamentas de mamut, en sitios como Coacalco, Ecatepec, Nextlalpan, Tecámac, y San Pablo de las Salinas (este último en Tultitlán), y en todas ellas se observa que dichos mamuts murieron atascados en el lodo de los lagos, pues al ser animales muy pesados, esto les impedía el poder salir de esas trampas naturales. Esa condición era aprovechada por los pequeños grupos humanos que habitaban en la zona, y no es que salieran a cazar mamuts, sino esperar a que murieran en los pantanos o que estuvieran moribundos y sin poder moverse, para destazarlos y aprovechar su carne. En algunos casos, como son Santa Isabel Iztapan y Totolcingo, incluso se localizaron herramientas de piedra entre los huesos de los mamuts.

Un aspecto por demás interesante fue la posición como se localizó el esqueleto del mamut de Xahuento: éste no guardaba un orden anatómico, se hallaba revuelto. Al analizar la posición de cada hueso con respecto a los demás, se puede inferir que el mamut fue parcialmente destazado por los grupos nómadas de cazadores-recolectores que deambulaban por esta zona. Por otra parte, se localizaron unos cuantos fragmentos de hueso de mamut que no corresponden al esqueleto, sino a algún otro mamut. Esos huesos “extras” presentan ciertos desgastes, que podrían estar indicando que fueron utilizados como herramientas durante el trabajo de destazamiento.

Un aspecto por demás interesante fue la posición como se localizó el esqueleto del mamut de Xahuento: éste no guardaba un orden anatómico, se hallaba revuelto. Al analizar la posición de cada hueso con respecto a los demás, se puede inferir que el mamut fue parcialmente destazado por los grupos nómadas de cazadores-recolectores que deambulaban por esta zona. Por otra parte, se localizaron unos cuantos fragmentos de hueso de mamut que no corresponden al esqueleto, sino a algún otro mamut. Esos huesos “extras” presentan ciertos desgastes, que podrían estar indicando que fueron utilizados como herramientas durante el trabajo de destazamiento.

Durante la exploración se tuvo la valiosa colaboración de los arqueólogos Javier Martínez, investigador de la DSA-INAH, y Cuauhtémoc Domínguez, investigador de la DEA-INAH, quienes realizaron el levantamiento de fotogrametría, con lo cual se obtuvieron representaciones por ortofoto, fotografías con sombreados, curvas de nivel cada dos centímetros e imagen en tercera dimensión. De esta forma se puede conservar un registro detallado de la forma como se localizó la osamenta del mamut. Por otra parte, se tomaron fotografías y video con un dron, a fin de tener registro del paisaje geográfico, y poder comprender cómo era la zona de contacto entre la planicie lacustre y la base del cerro de Tultepec, zona que debió ser propicia para la habitación, tanto de los pequeños grupos humanos, como para distintas especies de animales.

Asimismo, en ambas escápulas (el equivalente del omóplato humano) se observan ciertas marcas hechas con alguna herramienta filosa, tal vez de basalto, y también una especie de raspado en la superficie interna. Esas marcas también pueden estar señalando que los cazadores-recolectores aprovecharon la carne y vísceras de dicho mamut como alimento.

Observando las condiciones en que se han localizado varias de las osamentas, se puede pensar que los habitantes de aquellos tiempos tenían un exacto conocimiento de la anatomía del mamut, pues convivieron con ellos durante miles de años. Debieron saber en dónde cortar y qué órganos podían aprovechar. Hasta los huesos, tendones y piel pudieron haber tenido un uso muy específico, o quizás varios a la vez. Una idea es que quizás al principio las herramientas eran de hueso, pues era más práctico encontrar huesos en cualquier lugar, que podían ser utilizados, y no tener que caminar varios días hasta un yacimiento para acceder a una piedra apropiada para fabricar la herramienta.

Finalmente, el mamut de Tultepec proporciona valiosa información acerca de la lucha diaria por conseguir alimento, que debían librar los antiguos grupos de cazadores-recolectores de hace 14,000 años.